
Seguramente, con este evento Yoko celebró no sólo los cuarenta años de Toronto sino también (con un par de días de anticipación) sus 77 años (sí, leyeron bien, 77). Yoko nació en Tokyo el 18 de Febrero de 1933 en el seno de una familia podría decirse arístocrática, ya que su padre era descendiente del 9º Emperador de Japón y su madre era nieta del fundador del poderoso Banco Yasuda y gracias a esta alcurnia Yoko compartió la escuela con dos de los hijos del Emperador Hiroito, desarrollando con uno de ellos una amistad que desafiaba las reglas. Junto con sus padres se mudó a New York después de la Segunda Guerra Mundial, en los tempranos 50's. Su inclinación por el arte y su admiración por Franz Kafka, Vincent Van Gogh y Arnold Schönberg, encontraron en la movida cultural "avant-garde" de New York un poderoso fertilizante que hizo crecer su veta artística.
En 1960 Yoko, junto a su amigo La Monte Young, llevó adelante eventos que serían legendarios en Chambers Street. Colaboró con el músico de vanguardia John Cage y fue parte del grupo Fluxus. Hacia 1966, cuando conoció a John Lennon, Yoko Ono era un nombre afianzado en el mundo del arte de vanguardia, pero no para el "rock and roll circus", y su popsterior casamiento con John provocó un cimbronazo en el espectro de seguidores de The Beatles que no terminaban de comprender la intromisión de Yoko en el mundo Beatle. Siempre se la estigmatizó como la responsable de la separación del grupo, pero como ya hemos expuesto muchas veces, es demasiado simplista pensar que una banda como The Beatles se disolvió por su influencia. Después de esto, ella y John se establecieron definitivamente en New York, y allí vivieron juntos (con alguna intermitencia) hasta el asesinato de John. Hoy Yoko es la administradora de la obra de John y sigue siendo, mal que le pese a muchos, un fuerte referente en la historia Beatle y además, una mujer comprometida con su particular arte.
Del evento celebrado en Brooklyn hace dos días (y con la mejor calidad posible), Yer Blues.