
miércoles, 19 de enero de 2011
About a girl

martes, 11 de enero de 2011
Guitar Hero


lunes, 3 de enero de 2011
Big George

George Martin fue el productor de la casi totalidad de los álbumes de Los Beatles.
Pero fue mucho más que eso.
Muchas veces, y con justicia, se lo llamó “el quinto Beatle”. El, junto a Brian Epstein, fue uno de los artífices del éxito. Tal vez sea aventurado decir que, sin ellos dos, Los Beatles no hubieran sido nada. Pero hay que decirlo.
Si Brian Epstein se ocupó de ellos en lo administrativo hasta lograr imponer su arte, George Martin fue quien encauzó ese arte y lo pulió, alentándolos permanentemente a mejorar, a crecer musicalmente, a no dejar nada por investigar. Y más aún. Hizo lo que todo productor debe hacer con sus producidos: les dio la libertad necesaria para trabajar y se esforzó por satisfacer todos sus requerimientos, por absurdos que parecieran. John quería un efecto especial para su voz y Martin lo conseguía; Paul quería una orquesta de cuarenta músicos para un tema y Martin lo conseguía; George quería sobregrabar sus guitarras y Martin lo conseguía; Ringo buscaba un efecto de agua para sus pulpos y Martin lo conseguía. Y, gracias a todo eso, Los Beatles lograban el sonido que George Martin quería. Un hombre de sólida formación clásica, al tiempo que un caballero, busca siempre la excelencia. Con Los Beatles la encontró, y, según sus propias palabras, fue la más gratificante experiencia de su vida el haber trabajado con ellos.
Todo esto fue posible por varios factores, pero a nuestro entender, dos son los fundamentales: George Martin ama profundamente la música y es -aún hoy, a sus 85 años- un hombre con la mente abierta a todo y sin ningún tipo de prejuicios. Y, además, honesto a punto tal de haber declinado la producción de Free as a bird y Real Love en los ‘90s por entender que sus oídos ya no eran los de antes. Si es cierto o no, lo dejamos en el terreno de las conjeturas.
Lo que sí es cierto es que Sir George Martin disfrutaba el trabajo con Los Beatles y participaba musicalmente en muchas de sus canciones, sin acartonamiento, con la alegría de todo músico al hacer un buen tema y con la juventud mental necesaria para sentarse en el mismo piano junto a John y Paul para tocar rock’n’roll.
(Texto de "Dos de Nosotros" de Ester Vicente y Gustavo Ghisalberti.)
sábado, 18 de diciembre de 2010
Hey Joe - Tim Rose

viernes, 17 de diciembre de 2010
Willy the Pimp

miércoles, 8 de diciembre de 2010
30 Años sin John Lennon

miércoles, 24 de noviembre de 2010
War is over if you want it...

miércoles, 10 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Rubén Basoalto (1947-2010)
martes, 2 de noviembre de 2010
... and curse Sir Walter Raleigh....

sábado, 23 de octubre de 2010
Yo ya soy parte del mar

miércoles, 13 de octubre de 2010
Zildjian Day 2010
Hace pocos días, el 4 de Octubre, en el Teatro Astral tuvimos la oportunidad de presenciar este importante evento llevado adelante por Zildjian, una de los más importantes fabricantes de platillos del mundo, cuya historia cuenta ya con 400 años. Sus diferentes líneas de productos son las preferidas de la mayoría de los bateristas amateurs o profesionales y son incontables los grandes nombres que siguen y respaldan los platillos Zildjian.
nte fue el turno de Pipi Piazzola, recién llegado de un viaje de Brasil, que explicó que por esa circunstancia no habita preparado una rutina, sino que iba a regalarnos un solo "desde el corazón". Comenzó entonces, desde un set extremadamente simple, a crear climas, a manejar la dinámica y a entregar una improvisación atrapante, sin red, audaz y original que se ganó el aplauso del público.
mo set de batería desgranó ritmo, potencia y sabor latino con una técnica envidiable y tocando con un evidente placer y disfrute que se contagió a todos los que estábamos ahí. Daba gusto ver tocar a Waldo disfrutando de cada golpe y de cada cambio de ritmo, y sus palabras de agradecimiento en español (es hijo de dominicanos) revelaron una humildad y sencillez que sólo son patrimonio de los grandes.
bicó detrás de un set aún más complejo que el de Waldo y comenzó a deslumbrar con su técnica. Aquellos que crean que ser el baterista más rápido del mundo lo convierte en una máquina, no pueden estar más equivocados: precisión, sutileza, musicalidad, manejo del tempo y del ritmo alucinantes, y como si todo esto fuera poco una técnica apabullante, cambiando de zurdo a diestro, manejando seis pedales, cuatro Hi-hats y otros tantos redoblantes y poniendo potencia y velocidad al servicio del instrumento. Además explicó con enorme simpatía cómo estaba integrado su set, sus platillos y cuerpos y los distintos pedales, su técnica y sus años de estudio, hizo gala de un gran sentido del humor, y finalizó tocando sobre grandes temas del rock y del heavy en un par de medleys estupendos.
